INTRODUCCIÓN:
Alrededor del año 1876, la inmigración comenzó a ser
encarnada como política oficial.
Más de un millón de extranjeros ya se encontraban en Argentina,
para el censo del año 1895, un 80 % de ellos estaban situados en
la capital de Buenos Aires y el Litoral.
Una historia muy particular.
Alrededor del año 1956 la inmigración de los italianos ya
no era tan importante, o bien tan potente como lo había sido treinta
o cuarenta años atrás...
Aún así, Europa, devastada por la guerra, no se mostraba como
un futuro cierto. Cientos de italianos decidieron sumarse a la aventura
de conquistar "La América". Dejaron sus tierras, sus familias,
y con sus recuerdos a cuestas cruzaron el Atlántico, en busca de
una nueva vida.
El encontrar por casualidad, una foto vieja de esa época, hizo que
numerosos recuerdos volvieran a mi mente, ninguno vivido por mí,
todas las historias que me fueron referidas, y la memoria de mi sangre,
me motivaron a contarles una historia...
Un día Rosa Filippelli, sus padres y hermanos,
decidieron venirse desde Italia hacía la Argentina.
Un señor llamado Francisco Morise, quien estaba perdidamente enamorado
de Rosa, decidió mandarle una carta pidiéndole que se casara
con él por poder.
Así lo hicieron, (el casamiento civil fue por poder). Y Francisco
se vino para la Argentina en 1957 y aquí se realizó la ceremonia
por iglesia.
Rosa sufrió mucho el cambio, ya que tuvo que acostumbrarse a nuevas
tradiciones, a un nuevo idioma, a nuevas costumbres y a todo "un
nuevo mundo"; pero Francisco lo sufrió muchísimo más
ya que además de tener que adaptarse a las mismas costumbres tal
y como Rosa y su familia lo hicieron, Francisco también tuvo que
adaptarse a vivir sin sus padres y sus hermanos, quienes se quedaron en
Italia y no vinieron con él...
Una nueva historia, una nueva familia.
En el año 1960, más precisamente alrededor del mes de julio,
la nueva familia Morise, recibió una maravillosa noticia: Rosa
había quedado embarazada.
Los nueve meses del embarazo pasaron volando y fue el 1º de abril
del año 1961, cuando Rosa dio a luz a su hija Silvia Morise.
Silvia fue hija única hasta que su mamá, Rosa, volvió
a quedar embarazada de su hermana Giovanna, quien nació el 25 de
febrero del año 1964.
Ellas se criaron en José C. Paz, cursaron sus estudios primarios
en la (actualmente) escuela nº 5, y el secundario en el colegio San
Martín.
Cada día de cada año, cada fiesta
familiar, era una buena ocasión para añorar su tierra.
Producto del trabajar sin fatigas y sin quebrantos, se comenzaron a notar
los progresos familiares. Francisco, sus dos hermanos, (quienes ya habían
abandonado su Italia natal) y sus cuñados se compraron todos casas
en Santa Clara del Mar, a unos 16 kilómetros de Mar del Plata.
Todos los hermanos de las familias Morise y Filippelli, (junto a sus hijos
y esposos o esposas) compartían todos los años los veraneos
en Santa Clara, siguiendo la tradición de la "famiglia unita".
La familia Morise Filippelli, pese a los sufrimientos de Rosa, por haber
perdido a varios de sus hermanos y de Francisco, por haber vivido tantos
años sin su familia; vivieron una vida llena de felicidad, armonía
y afectos...
Ya para los últimos años de su adolescencia Silvia y Giovanna,
tuvieron que comenzar a pensar qué estudiar en los años
venideros.
Silvia, como ya estaba decidida desde chiquita, estudió Medicina
en la Universidad de Buenos Aires; y Giovanna estudió para maestra
jardinera, ya que le gustaban mucho los chicos...
...muchas fueron las lágrimas, los suspiros y las risas de la familia
al ver que las hijas triunfaban en la "Nueva tierra"
Después de dos años de estudio, el último día
de clases, cuando ya no se verían más, Silvia y Mario (un
compañero de Universidad de Silvia) se pusieron de novios y salieron
por unos cuantos años...
Mientras tanto Giovanna se puso novia con Norberto, un chico que conoció
una noche en un boliche.
Momento de abrir las ramas del árbol
genealógico
El día 29 de diciembre del año 1984, después de más
o menos cinco años de novios, y después de haberse casado
por civil unos días antes, Silvia Morise y Mario Marrodán
dieron el "Sí" ante el altar y vivieron dos años
muy tranquilos, hasta que aproximadamente en el mes de octubre o noviembre
del año 1985, Silvia recibió la noticia esperada por toda
la familia: estaba embarazada...
El día 10 de julio del año 1986, a las 5,15 horas. De la
mañana, Silvia dio a luz a Melina Marrodán.
Al poco tiempo se casaron Giovanna y Norberto, también en la parroquia
San José Obrero, tal como lo hicieron sus padres y su hermana...
El día 31 de marzo de 1990 a las 12 del mediodía, Melina
dejó de ser hija única para empezar a compartir sus padres
con su nuevo hermanito Mariano...
Los mejores momentos de mi historia.
Entre los mejores momentos de mi historia ( aparte de haber tenido dos
padres geniales, al igual que abuelos, tíos, primos y por supuesto,
un hermano como el mío), se encuentra mi viaje a Italia en el año
1993.
Una mañana mamá y papá nos reunieron, junto a los
"nonnos" para anticiparnos que juntos emprenderíamos
un viaje a "l'Italia".
A ese viaje fui con mi mamá, mi papá, mi hermano y mis "nonnos"
Rosa y Francisco.
En esa travesía una gran emoción brotó en mi y en
mi familia, ya que conocí desde la cama donde nacieron mis "nonnos",
hasta las casas en donde vivieron toda su infancia hasta que se vinieron
a vivir a Argentina.
Caminar por las calles de Ciró Marina, con mi "nonna"
mientras cantaba canciones de su infancia o jugar debajo de una nevada
en el balcón que sesenta años atrás usaba el nono
para hacer muñecos de nieve, tal como yo lo estaba haciendo en
ese momento, marcaron momentos muy dulces de mi vida; también el
hecho de haber estado jugando con mis primos a los que no conocía,
o mejor dicho, no sabía de su existencia...
... entonces, todos esos recuerdos que fueron realmente muy importantes
para mí, ya sea desde el mismo día en que los viví,
hasta hoy, quedaron marcados en lo más profundo de mi corazón
porque además de escucharlos todos los días, los he vivido
yo misma, es eso, entre muchas cosas más lo que van formando parte
mi vida...
... y sobre todas las cosas, esto es sin duda alguna, lo que forma parte
de la historia familiar y también de MI HISTORIA...
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